Principales valores de conservación

Área representativa de la región precordillerana de la provincia, desde donde se disfruta una vista panorámica de la Ciudad de Mendoza en contacto con la naturaleza. Divisadero es un sitio de privilegio para apreciar un compendio de más de 200 millones de años expuestos a la vista del visitante, ideal para comprender la secuencia de períodos geológicos. También esta reserva cuenta con hallazgos paleontológicos, vestigios de asentamientos humanos primitivos y restos de una explotación minera ligada a la historia de la Mendoza de antaño. Todo ello la convierten en un aula a cielo abierto.

SENDERISMO/TREKKING

Divisadero Largo es un área protegida muy cercana a la ciudad de Mendoza que ofrece a los visitantes una amplia gama de alternativas en senderismo. Desde una caminata accesible para toda la familia –a la manera de un paseo ambiental- hasta un circuito de trekking largo de cierto grado de dificultad. 

Por los senderos dispuestos para el público se pueden ver distintos afloramientos rocosos que nos llevan a descubrir los misterios de las profundidades de la Tierra, así como conocer y disfrutar del típico paisaje del piedemonte mendocino.
Esta reserva también oficia de “aula ambiental” para las cientos de visitas escolares que llegan a ella diariamente para conocer sus atractivos, pero también como introducción al conocimiento de la Red de Áreas Protegidas de Mendoza y sus respectivos ambientes.
Duración
• Paseo Ambiental: 30 minutos.
• Circuito Corto: de 1 a 2 hs.
• Circuito Medio: de 2 a 3 hs.
• Circuito Largo: de 3 a 5 hs.

Distancia en kilómetros
Ciudad de Mendoza – Área Natural Protegida Divisadero Largo 8 km

Acceso
A 8 km al norte de la Ciudad de Mendoza por la Ruta Provincial 99 -Circuito Papagayos-, a 50 m del paredón del dique Papagayos, desvío hacia el Oeste por huella interna hasta la seccional de guardaparques (a 700 m).
Temporada: Todo el año.

Ingreso para Grupos Estudiantiles: Deben pedir turno en el Centro de Visitantes de las Áreas Naturales Protegidas de la Dirección de Recursos Naturales Renovables -teléfono 0261-4258751-, personalmente en Av. San Martín 1143, 1º piso de la Ciudad de Mendoza o a través del correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.. Sólo se otorgan dos turnos por día -hasta el 15 de noviembre- y un sólo turno del 16 de noviembre al 15 de diciembre. Cada grupo no puede superar el máximo de 40 (cuarenta) personas en total por turno.

Se recomienda ir con guía habilitado.


Otros valores a preservar (Síntesis de 1 párrafo)
El área constituye un ecotono de precordillera y llanura que protege flora y fauna. Su valor paisajístico, su vista de la ciudad y su cercanía a la misma hacen que esta área –dentro de la red de áreas naturales protegidas- tenga un alto número de visitas de interés turístico y educativo.
Además de su gran riqueza geológica, paleontológica e histórica posee valores antropológicos y arqueológicos que contribuyen a reconstruir el pasado remoto de la vida humana en el lugar.

Antropología

El pasado del presente
Los primeros humanos que ocuparon el terreno que actualmente pertenece a esta reserva y sus alrededores, lo hicieron hace 3.000 años atrás, desde la Prehistoria. La evidencia del pasado sobre estos antiguos pobladores, se hace presente en la zona de Colonia Papagayos -único sitio en el que se recuperaron restos huarpes-, donde se encontraron trozos de cerámica tipo Viluco de hace 400 años. Probablemente allí existió una población establecida en relación a la disponibilidad de agua del arroyo. Cada una de estas comunidades, se presume, tenía tareas específicas y contaba con pocos integrantes. De esta forma, las mismas podían movilizarse en torno a un campamento central que, de todos modos no se asentaba en el mismo lugar durante todo el año, sino que se regían estacionalmente.
La actividad socio-económica de estos grupos cazadores-recolectores, estaba orientada a la explotación de los recursos naturales, específicamente la caza de guanacos y ñandúes y el uso de algarrobo y chañar. Precisamente utilizaban el cerro Divisadero Largo, que da nombre a la reserva, para avistar animales a gran distancia, ya que este punto se encuentra a 1206 m y permite la vista panorámica de la planicie donde actualmente se ubica la ciudad de Mendoza. Las herramientas y armas de caza con que contaban, eran laboriosamente talladas en las rocas -principalmente silíceas- que encontraban disponibles en este ambiente de piedemonte e incluso en la precordillera.
Fuente: Mgter. Horacio Chiavazza